Pepinillo, C22 o cosas que pasan en las perreras

La historia de C22, mi hermano Pepinillo.

22.jpgHoy tenía un día tonto y os quería contar lo que pasa en las perreras que es algo horrible, pero he pensado mejor os cuento la historia de mi hermano que también es lo que pasa en las perreras, pero esta vez con final feliz.

“Mamá trabajaba en una perrera. Un día bajó a las jaulas, como hacía todos los días a enseñar a los animales para buscarles familia, allí se cruzó con C22, una perrita muy pequeña, con quemaduras por todo el cuerpo, a penas pesaba 5 kilos y tenía una mirada tan dulce… mamá acercó su mano y C22 le dio unos cuantos lametazos, mamá siguió enseñando a los demás perros, y se olvidó de aquella perrita, era una forma de no sufrir si no le volvía a ver, aunque no se puede engañar ni a ella misma, nunca olvidó ninguna de aquellas miradas ni aquellos lametones, en parte por eso ahora es mi mamá. Al día siguiente de conocer a C22, salieron las analíticas de leishmania, aquellos que daban positivo entraban en la lista de eutanasia, la compañera de mamá venía sonriendo, dijo “ufff solo hay un positivo”, a mamá le dio un vuelco el corazón y preguntó quién era, nunca preguntaba, le dolía demasiado ahondar en esas muertes injustas, “es C22, la perrita quemada, parece que son lesiones de leishmania”. Esa tarde mamá empezó a hacer llamadas, hablar con protectoras, buscar a alguien que le dijera “hazlo”, pero no hizo falta, al salir del trabajo se fue a una tienda y compró un collar y una correa, “¿cómo una perrita tan adorable no iba a encontrar una familia?”, se repetía mamá en cada paso mientras movía hilos para encontrarle algo.  Y por fin, un día antes de ser eutanasiada C22 salía de la perrera. Cuando mamá entro en la jaula lo hizo llorando, no podía explicarle porqué ella iba a tener una segunda oportunidad y otros no la habían tenido ni la tendrían, era imposible explicarlo, por eso le prometió que a ella no le faltaría de nada, nunca, y que juntas tratarían de salvar a otros. En ese momento mamá también se dio cuenta de su primer error, C22 no era una perrita linda, si no un perrito… La historia de cómo mamá se dio cuenta de que tampoco era tan lindo os la cuento más adelante.”

La historia de cómo mamá conoció a Pepinillo

Os acompaño la historia con el video más adorable que veréis en vuestro frío y lluvioso sábado.

“Si, si, C22 pasó a ser Pepinillo, ese perro diabólico que quiere matar a otros perros y que ha mordido a todos cuantos humanos se han atrevido a encararle y decirle un “no te comas eso”, “no ataques a ese perro” o simplemente le han dicho “NO!” (aunque fuese para salvarle la vida, como el “no te comas ese sapo”). Bueno continúo, pues al salir de la perrera Pepin fue a casa con Coco y desde el primer día se llevaron bien, ahí mamá seguía creyendo que Pepin encontraría otra familia. Después fueron a que le conocieran los abuelos e intentó violar a Lucky, la perra que vivía con los abuelos, parecía algo normal de un perro sin castrar. Al día siguiente mamá llevó a Pepin a la clínica a hacer analíticas, allí conocería a Sika, su archienemiga número uno, e intentó matarla en repetidas ocasiones, ahí fue donde mamá descubrió que C22 no era aquella perrita adorable que sería fácil de dar en adopción. Unos meses más adelante cuando la leishmania de Pepin mejoraba y sus heridas iban cada vez a peor mamá y otros veterinarios descubrieron que Pepin estaba más enfermo de lo que pensaban, ya que a parte de la leishmania también tiene lupus. Sin título-1.jpgPara que os hagáis una idea de la gravedad el tratamiento de la leishmania empeora el lupus y el tratamiento para el lupus puede hacer que la leishmania se dispare. Tras conocer esto mamá decidió adoptar a Pepin ya que su estado de salud hacía muy difícil su adopción. Ahora, dos años y medio después de salir de la perrera podeis ver como Pepin vive sin heridas (solo le quedan cicatrices por todo el cuerpo) y siendo un monguer com
pletamente feliz, aunque se está quedando ciego el sabe que con nosotros como hermanos nunca le va a pasar nada.”

Pdta.: como hermana del susodicho C22 he de pediros que no dejéis caer en el olvido esto que os cuento, las perreras están llenas de historias como la de Pepin pero que acaban antes de salir de la perrera ya que mueren allí. Decidle a la gente que adopte, perros jóvenes, viejos, enfermos, sanos, grandes, pequeños, hay de todo y todos quieren y deben
salir de ese sitio tan horrible.

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